martes, 11 de marzo de 2014

El monstruo del recuerdo

Es como una piedra en el zapato.
Es como algo que te molesta, pero no lo podés sacar, se quedó ahí. Se impregnó, se fundió. Es eso, es una piedra, que podría separarse pero ya no puede. Se hizo una con el pie.

No te deja avanzar, no te deja seguir con tu vida. ¡Qué pena que algo tan profundo y positivo como sentir amor por alguien sea tan invalidante, tan aplastante!
Cada vez que quiero empezar algo nuevo, ahí viene el recuerdo. Es un recuerdo raro porque está vivo y a la vez no existe. Es el gusto amargo que da el pensar cómo hubiera sido mi vida si él me hubiera amado como yo lo amé.

La diferencia entre esa piedra que se fundió en mi zapato y yo es que esa piedra para mi siempre lo fue todo y para esa piedra yo fui un zapato más.

¿Qué paradoja, no? El amor de tu vida es no correspondido. Creo que es una pesadilla de la que nunca me despierto. Quiero avanzar pero sólo me detengo, quiero ir hacia adelante pero mis pies sólo van hacia atrás. Tal vez por la piedra en el zapato, que insiste fundida ahí.

¿Cómo te olvidás de algo que no pasó pero todo el tiempo está en tu mente? Es el monstruo del recuerdo, el recuerdo que aplasta y no permite salir de ese círculo vicioso de recuerdos vivos y muertos también.

Te espero para coincidir en otro tiempo, en otras vidas que dicen que hay. En algún lugar, te espero.

sábado, 22 de febrero de 2014

Confianza

Confiar. El problema de mi vida. Ligeramente y al pasar, la gente te dice: "tenés que confiar". ¿Cómo se puede confiar cuando te fallaron una y otra vez?
La confianza es como una cajita de cristal, en la que uno guarda lo mejor de sí, lo peor de sí. Podría decirse que es la caja de cristal en la que uno se guarda para regalarse al otro. Cuando rompen esa caja, sin ningún tipo de escrúpulos, casi a propósito, es algo muy difícil de reconstruir. Está roto, en mil millones de pedazos. Los podés pegar pero probablemente nunca va a ser la misma caja que era.
Mi psicólogo suele decir que es posible volver a confiar. Yo cada vez me convenzo más de que no lo es. Vivir pensando que todo el tiempo van a lastimarte es el sendero más directo hacia la depresión. Desarmar ese camino y armar otro es algo que probablemente va a llevar mucho tiempo, y por lo tanto hay que tener paciencia. Algo que nunca tuve, no tengo y no tendré.

Mi consejo, si es que se me permite tal cosa, es cuiden su cajita de cristal. Cuídenla. No la regalen a cualquiera, no la presten, no jueguen con ella. Una vez hecha trizas nunca nada volverá a ser como antes.

Si, por cierto... Suerte con eso.

martes, 11 de febrero de 2014

Asumo el riesgo.
Te miro y planeo una vida con vos, cargada de sueños.
Y si no se cumplen, cuando despertemos con la luz del día, ya veremos lo que hacemos.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Aunque no estés aquí

Te extraño.
Las fiestas siempre me hacen extrañarte. Me pregunto si lo sabrás, si me entenderás, si me verás. Me pregunto si me habrás perdonado.
Siempre me acuerdo de tus abrazos, los mejores del mundo. Vos sí que sabías cómo contenerme. Sabías leerme con una mirada. Siempre me cuidabas, como un hermano mayor, el que nunca tuve. La vida me regaló tu amistad para eso, para que seas lo que la sangre no me pudo dar.
Siento que no tengo fuerzas para estar sin vos. Y a la vez siento que tengo que seguir por vos.

Ojalá me cuides desde arriba, como lo hiciste siempre mientras estuviste acá.
Te quiero mucho amigo, no hay día que no te piense y que no sienta unas ganas tremendas de abrazarte. 
Tu amiga, la imperfecta con todos los errores que una persona puede tener, pero que aún así te ama.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Un suspiro.
Cuando la historia se repite una y otra vez, debe ser que algo no estás haciendo bien. Para cambiar, hay que hacer algo distinto. Pero ella persistía en la misma frustrada estrategia.
Ahí pensó que tal vez nunca amó a nadie, nunca experimentó el amor de verdad, entregarse a alguien sin importar nada. Nunca le había pasado eso. A pesar de que se había llenado la boca con mil "te amo", nunca lo había hecho. O tal vez sí. 
Después lo pensó mejor y creyó que sí, que un corazón desgarrado como el de ella debió de haber amado. Pero el dolor ahora mismo no dejaba recordar lo bello con claridad.
Otro suspiro.
Ojalá supiera cómo cambiar de estrategia, cómo hacer para entregarse al amor sin sentir el mismo miedo de siempre. Sin poner las barreras de siempre, sin construir más y más alto el muro que la separaba del resto de la humanidad.
Una lágrima.
Pensó que si alguna vez encontrara un hombre que se la jugara por ella por entero, que fuera capaz de dejar todo sólo por amarla, tal vez encontraría la manera de abrir el corazón. Pero, ¿no sería al revés? Primero abrir el corazón para dejar pasar a su gran amor.
Un nuevo suspiro. Una nueva lágrima. 
Ojalá tuviera cómo apagar su maldita mente por un momento. Pensó que no, que era imposible. Ella lo sabía muy bien, no se puede frenar una cadena de pensamientos obsesivos.
Un último suspiro.
Los puños apretados.
El corazón estrujado.
Una última lágrima.